El dolor de oído puede aparecer tras un resfriado, por un tapón de cera, después de la piscina o por una otitis que empieza de forma discreta. En casa, la primera decisión útil no suele ser “buscar un antibiótico”, sino aliviar el dolor con el medicamento adecuado y observar si hay señales de alarma. Aquí explico qué suele tomarse, qué remedios caseros sí tienen sentido y cuándo conviene dejar de esperar, con una mirada práctica para familias y niños.
Lo esencial para aliviar el dolor sin perder de vista la causa
- Los dos fármacos que más se usan para el dolor son paracetamol e ibuprofeno, ajustando la dosis al peso en niños.
- El paracetamol suele encajar mejor si hay vómitos, dolor abdominal o un estómago sensible.
- El ibuprofeno se utiliza a partir de los 6 meses y no conviene si hay deshidratación o vómitos repetidos.
- Las gotas óticas y los antibióticos no se improvisan: dependen de si hay otitis externa, media o un problema distinto.
- Los bastoncillos, el alcohol y los remedios caseros dentro del oído suelen empeorar el cuadro.
- Si aparece fiebre alta, supuración, pérdida de audición o el dolor no mejora, hay que consultar.

Qué tomar para aliviarlo con seguridad
Yo me quedo con una regla simple: primero controlar el dolor y, al mismo tiempo, pensar si el origen sugiere una otitis, cera o una irritación del conducto. En niños, EnFamilia de la AEP recuerda que el paracetamol y el ibuprofeno suelen tolerarse bien cuando la dosis se calcula correctamente.
En la práctica, la decisión suele ser esta:
| Opción | Cuándo suele encajar mejor | Precauciones útiles |
|---|---|---|
| Paracetamol | Dolor leve o moderado, fiebre, vómitos o malestar digestivo. | La pauta pediátrica habitual es de 15 mg/kg cada 6 horas o 10 mg/kg cada 4 horas, sin superar la dosis diaria recomendada. |
| Ibuprofeno | Dolor con componente inflamatorio, sobre todo si el niño ya tiene edad suficiente. | Se usa a partir de los 6 meses; la pauta orientativa es de 5-10 mg/kg cada 6-8 horas. No me gusta si hay deshidratación, vómitos repetidos o dolor abdominal. |
| Gotas óticas prescritas | Otitis externa, o casos concretos con tubos de drenaje o indicación médica clara. | No conviene poner gotas “porque sí” si no sabemos cómo está el tímpano. |
| Antibiótico oral | Cuando el médico confirma una otitis que realmente lo necesita. | No alivia por sí solo el dolor de una noche ni sirve para todos los dolores de oído. |
Si tuviera que resumirlo en una frase, diría esto: paracetamol para empezar en muchos casos, ibuprofeno cuando encaja y no hay contraindicaciones, y nada de antibióticos por intuición. Saber qué tomar ayuda, pero todavía importa más entender por qué duele, porque no se trata igual una otitis externa que un tapón de cera. Esa diferencia es la que cambia todo lo demás.
Por qué duele el oído y cómo orientar la causa
No todo dolor de oído nace en el propio oído. A veces viene de una otitis, otras de cera compactada, y otras de un resfriado que ha inflado la zona y está dando dolor “referido”. Yo no me fío solo de la intensidad: me fijo en el contexto, en la fiebre, en si hay secreción y en si el dolor empeora al mover la oreja.
Otitis media
Suele aparecer después de un catarro. El niño o la niña puede quejarse de dolor, dormir peor por la noche y, a veces, tener fiebre o sensación de oído tapado. Según la AEP, muchas otitis medias agudas se resuelven sin antibiótico, así que el tratamiento inicial suele ser sintomático y con seguimiento.
Otitis externa
Es la típica molestia que aparece tras piscina, playa o manipulación del conducto. El dato más orientador es que duela más al tirar de la oreja, presionar el trago o masticar. En niños que nadan mucho o usan bastoncillos, yo la tendría muy presente.
Lee también: Meningitis en niños - Señales de alarma y cuándo ir a urgencias
Tapón de cera y otras molestias
Un tapón puede dar dolor, picor, sensación de taponamiento y bajada de audición. En estos casos, insistir con bastoncillos suele empeorar la compactación. También puede haber dolor de oído por problemas de garganta, mandíbula o dentición, algo que despista bastante a las familias.
Con esa orientación, los remedios de casa tienen más sentido y menos margen para equivocarse. No curan una infección, pero sí pueden hacer más llevadero el camino hasta la valoración médica.
Remedios en casa que sí ayudan y los que yo evitaría
Si el dolor es leve y no hay señales de alarma, hay medidas sencillas que suelen aliviar un poco. Yo no las vendo como milagros, porque no lo son, pero sí como apoyo real mientras el medicamento hace efecto o mientras se decide si hace falta consulta.
- Compresa tibia sobre el oído durante 10-15 minutos, siempre sin quemar.
- Reposo e hidratación, sobre todo si hay fiebre o catarro.
- Mantener el oído seco si sospechas otitis externa o si sale líquido.
- Elevar un poco la cabeza al descansar, si al niño le resulta cómodo.
- Lavar manos y nariz cuando el dolor viene con resfriado, para no añadir más irritación.
Lo que yo evitaría sin matices es esto: bastoncillos, aceites, alcohol, ajo, gotas caseras y cualquier líquido dentro del oído sin diagnóstico. La AEP insiste en que los bastoncillos no solo no limpian mejor, sino que pueden compactar la cera y lesionar el conducto. En oído, la improvisación suele salir cara.
Si el cuadro no encaja con una molestia leve, hay señales bastante claras para no esperar a ver “si mañana se pasa”. Y ahí conviene pasar de los remedios a la consulta.
Señales de que no conviene esperar
Yo consultaría antes si aparece cualquiera de estas situaciones:
- Fiebre alta o mal estado general.
- Supuración o salida de líquido por el oído.
- Pérdida de audición, zumbido intenso o sensación de oído completamente tapado.
- Dolor muy fuerte o que despierta al niño repetidamente.
- Hinchazón, enrojecimiento o dolor detrás de la oreja.
- Vértigo, vómitos persistentes o mucha somnolencia.
- Bebés muy pequeños con fiebre o aspecto decaído.
- Dolor que no mejora en 48-72 horas o que incluso va a peor.
Qué puede indicar el pediatra o el médico de familia
La exploración con otoscopio es la pieza que más aclara el panorama. Cuando el profesional mira el conducto y el tímpano, decide si basta con analgesia, si hacen falta gotas o si hay que tratar una infección concreta. La AEP diferencia bien entre otitis media, otitis externa y otros cuadros, y esa distinción cambia el tratamiento.
- Si hay otitis media aguda, muchas veces se maneja con observación y tratamiento del dolor; si el médico decide antibiótico, la amoxicilina a dosis altas suele ser la opción de referencia.
- Si es otitis externa, lo habitual son gotas óticas con antibiótico, a veces combinadas con corticoide para bajar la inflamación.
- Si el problema es un tapón de cerumen, se retira solo cuando da síntomas o impide ver bien el oído.
- Si hay tubos de drenaje o perforación, la vía de tratamiento puede cambiar y suele individualizarse más.
Ese punto es importante porque explica por qué no me gusta la automedicación “a ciegas” con gotas de oído. El fármaco correcto depende de dónde está el problema, y en medicina de familia eso no es un detalle menor, es prácticamente la mitad del tratamiento.
La regla práctica que yo seguiría esta noche
Si el dolor es moderado, no hay supuración ni señales de alarma y el niño está en buen estado general, yo empezaría por paracetamol o ibuprofeno según edad, peso y tolerancia digestiva, junto con una compresa tibia y oído seco. Si además hay catarro, tirones de oreja, fiebre o dolor al tocar el pabellón, no me quedaría solo con el alivio sintomático: vigilaría muy de cerca la evolución.
Si aparece secreción, el dolor empeora al cabo de 48-72 horas, el niño está muy decaído o hay hinchazón detrás de la oreja, pediría valoración médica sin esperar más. En los oídos, la diferencia entre “molestia pasajera” y “otitis que necesita tratamiento” a veces es pequeña, pero el manejo correcto cambia mucho el pronóstico y evita errores innecesarios.