Masaje perineal - Prepara el parto y reduce desgarros

Ona Escamilla .

18 de marzo de 2026

Fisioterapeuta ayuda a una mujer embarazada con un masaje perineal, preparándola para el parto.
Preparar el periné antes del parto puede marcar la diferencia entre llegar con más confianza o hacerlo a ciegas. En este artículo explico qué aporta el masaje perineal, cuándo tiene sentido hacerlo, cómo practicarlo paso a paso y qué cambia si ya has dado a luz o has tenido un desgarro. También te dejaré claros sus límites, porque no es una fórmula mágica y conviene usarlo con criterio.

Lo que necesitas saber antes de tocar el periné

  • El masaje perineal puede ayudar sobre todo en embarazos avanzados y no sustituye la atención de la matrona.
  • Suele plantearse desde la semana 34 o 35, con sesiones cortas y regulares, sin buscar dolor.
  • La evidencia es más favorable en quienes esperan su primer parto vaginal.
  • No conviene hacerlo si hay sangrado vaginal, infección activa, placenta previa, bolsa rota o indicación médica de reposo.
  • Después del parto, la técnica cambia: solo se masajean cicatrices ya cerradas y sin signos de infección.

Qué puede aportar al tejido perineal

El periné es la zona que une la vagina con el ano, y durante el parto tiene que estirarse mucho en muy poco tiempo. Yo lo entiendo como una preparación suave del tejido para ese esfuerzo, no como una garantía de parto sin desgarros. La revisión de Cochrane apunta a que el trabajo digital del periné puede reducir el trauma perineal, sobre todo las episiotomías, y también el dolor que se mantiene después del parto, con un beneficio más claro en mujeres que van a vivir su primer parto vaginal.

Eso no significa que funcione igual en todos los casos ni que sea imprescindible para todo el mundo. Lo útil, en mi experiencia, es que ayuda a conocer mejor la zona, relajarla y perder parte de la tensión anticipatoria que muchas mujeres arrastran al final del embarazo. Y precisamente por eso merece la pena ver cuándo sí lo recomiendo y cuándo lo pospongo.

Cuándo tiene sentido y cuándo no me parece buena idea

Yo suelo plantearlo de forma bastante práctica: si el embarazo va bien y el parto será vaginal, puede ser un recurso interesante; si hay dudas médicas, primero se aclara la seguridad con la matrona o el obstetra.

Situación Mi criterio práctico
Embarazo de bajo riesgo desde la semana 34-35 Es el escenario donde más sentido tiene probarlo con suavidad y constancia.
Primer parto vaginal Es donde más suele notarse el beneficio, porque el tejido todavía no ha pasado por ese estiramiento.
Partos previos con desgarro o cicatriz perineal Puede seguir siendo útil, pero yo lo ajustaría y lo revisaría con una profesional de suelo pélvico.
Sangrado vaginal, placenta previa, infección activa, bolsa rota o amenaza de parto prematuro Lo pospondría y pediría orientación antes de tocar la zona.
Dolor agudo, ardor intenso o incomodidad que no cede No insistiría. El objetivo es elasticidad, no irritación.

También lo suspendo si hay indicación médica de no manipular la zona, si existe un cuello uterino corto, hipertensión grave o cualquier embarazo en el que el equipo esté siguiendo una vigilancia más estrecha. La idea es simple: si el cuerpo ya está dando señales de que no conviene, yo no fuerzo nada. Con eso claro, el siguiente paso es saber cómo hacerlo bien en casa sin convertirlo en una maniobra incómoda.

Un hombre ayuda a una mujer embarazada a realizar un masaje perineal, apoyada en una pelota de pilates.

Cómo hacerlo en casa sin complicarte

Prepara el entorno

Empieza con algo tan básico como vaciar la vejiga, lavarte bien las manos y recortar las uñas si están largas. Busca un momento tranquilo, porque la relajación importa más de lo que parece. A muchas mujeres les resulta más cómodo después de una ducha tibia, en la cama con apoyo bajo la espalda o sentadas en una postura semiinclinada.

Usa un lubricante neutro o un aceite vegetal que te siente bien y no te irrite. Yo prefiero siempre lo más simple posible: menos perfume, menos fricción y menos posibilidades de reacción cutánea.

Paso a paso

  1. Coloca uno o dos pulgares, o el dedo que te resulte más cómodo, unos 3 a 5 cm dentro de la vagina.
  2. Presiona con suavidad hacia abajo, en dirección al ano, hasta notar un estiramiento tolerable.
  3. Desliza después en forma de U, de lado a lado, sin movimientos bruscos.
  4. Mantén la presión alrededor de un minuto al principio; con la práctica, muchas mujeres trabajan entre 2 y 3 minutos por lado.
  5. Haz una sesión corta, entre 5 y 10 minutos en total, 3 o 4 veces por semana, o con la frecuencia que te resulte sostenible.

La sensación correcta es de estiramiento, no de dolor. Si notas pinchazo, ardor fuerte, mareo o irritación, paras. A veces basta con cambiar la postura o añadir más lubricación; otras veces el mensaje es que ese día no toca.

Lee también: Caída de pelo posparto - ¿Qué hacer y cuándo preocuparse?

Si te ayuda tu pareja

Puede colaborar si a ti te resulta cómodo, pero no es obligatorio y tampoco tiene que convertirse en una escena tensa. Lo importante es que tú controles la presión y el ritmo. Si alguna vez lo intentas y no te sientes relajada, no pasa nada: se deja para otro día. Esta técnica funciona mejor cuando se integra con calma, no cuando se fuerza.

Qué cambia entre embarazo, parto y posparto

Una de las confusiones más comunes es pensar que todo lo perineal se trata igual. No es así. Preparar el tejido antes del nacimiento, protegerlo durante el expulsivo y cuidar una cicatriz después del parto son cosas distintas.

Momento Objetivo Qué suele ayudar más Lo que vigilo yo
Embarazo Ganar elasticidad y familiaridad con la zona Sesiones breves, regulares y sin dolor desde la semana 34-35 Que no haya sangrado, infección ni indicación médica en contra
Expulsivo Reducir trauma perineal en el momento del nacimiento Compresas calientes, posiciones como lado, cuclillas asistidas o manos y rodillas, y apoyo profesional del periné Que la maniobra la haga la matrona o el equipo, no una autoexploración improvisada
Posparto Recuperar movilidad y bajar molestias de la cicatriz Masaje de cicatriz solo cuando la herida está cerrada, sin costras ni signos de infección Que no haya apertura, supuración, mal olor ni dolor que vaya a más

Si has tenido un desgarro de tercer o cuarto grado, lo que también se llama lesión del esfínter anal obstétrico, yo no improvisaría nunca en casa. Ahí prefiero que la recuperación esté guiada por la matrona o por fisioterapia de suelo pélvico. Esa distinción importa, porque mezclar preparación con tratamiento de cicatriz es una de las formas más fáciles de hacerlo mal.

Errores que le quitan utilidad

  • Empezar demasiado pronto. Antes de la semana 34 no le veo sentido salvo indicación profesional muy concreta.
  • Confundir estiramiento con dolor. Si duele, normalmente estás pasando el punto útil.
  • Hacerlo con prisa o tensión. La relajación cambia mucho la respuesta del tejido.
  • Ignorar señales de alarma. Sangrado, infección, bolsa rota o dolor fuerte no se negocian.
  • Creer que sustituye al resto de cuidados. No reemplaza el acompañamiento en el parto, los ejercicios de suelo pélvico ni la revisión posparto.

Yo también evitaría obsesionarme con la perfección. Es mejor una rutina corta y constante que una sesión larga hecha con miedo o malestar. Y si un día no puedes o no te apetece, no pasa nada: lo importante es la tendencia, no la ejecución milimétrica. Con esa idea en la cabeza, solo queda ordenar los detalles que de verdad te facilitan seguir sin liarte.

Lo que conviene dejar preparado para que funcione de verdad

Si tuviera que dejarte un plan sencillo, sería este: elige un lubricante neutro, reserva un momento tranquilo, usa una postura cómoda y mantén la constancia sin apretar el ritmo. Después del parto, separa muy bien la fase de alivio de la fase de cicatriz: primero higiene suave y control de la inflamación si hace falta, y más adelante, cuando la herida ya esté cerrada, masaje de cicatriz si tu profesional lo considera adecuado.

  • Ten a mano un espejo pequeño si las primeras veces te ayuda a orientarte.
  • Si notas la zona muy sensible, recorta la sesión en lugar de insistir.
  • Si has dado a luz y el dolor no mejora, aumenta o aparece secreción, mal olor o fiebre, consulta sin esperar.
  • Si el posparto incluye puntos, pregunta antes de empezar con cualquier masaje interno.

Yo no vendería este cuidado como una garantía contra los desgarros, pero sí como un recurso útil cuando se usa bien, en el momento adecuado y sin forzar tejidos. Bien encajado con el acompañamiento del parto y con una recuperación posparto vigilada, suele aportar más control, menos miedo y una relación más tranquila con esa zona tan olvidada hasta que llega el momento de dar a luz.

Preguntas frecuentes

Es una técnica para preparar el tejido entre la vagina y el ano (periné) antes del parto, buscando aumentar su elasticidad y familiaridad con la zona para facilitar el estiramiento durante el nacimiento.
Generalmente se recomienda iniciarlo a partir de la semana 34 o 35 de embarazo, con sesiones cortas y regulares (3-4 veces por semana), siempre que no haya contraindicaciones médicas.
No es una garantía, pero estudios sugieren que puede reducir el riesgo de desgarros severos y episiotomías, especialmente en el primer parto vaginal. Ayuda a preparar el tejido para el esfuerzo.
Con las manos limpias y lubricante, introduce uno o dos pulgares 3-5 cm en la vagina. Presiona suavemente hacia abajo (hacia el ano) y luego en forma de U, de lado a lado, durante 5-10 minutos por sesión.
Evítalo si hay sangrado vaginal, infección activa, placenta previa, bolsa rota, dolor agudo, o si tu médico lo desaconseja. La comodidad es clave; si duele, detente.

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Autor Ona Escamilla
Ona Escamilla
Nací como Ona Escamilla y desde hace 8 años me dedico a explorar el fascinante mundo de la maternidad, la familia y la crianza integral. Mi interés por estos temas surgió cuando me convertí en madre, un momento que transformó mi vida y me hizo reflexionar sobre las diversas formas de criar y educar a nuestros hijos. A través de mis escritos, busco compartir experiencias y conocimientos que puedan ayudar a otros padres a navegar por este viaje lleno de desafíos y alegrías. Me apasiona la idea de fomentar un ambiente familiar saludable y equilibrado, y me enfoco en temas como la comunicación efectiva, el respeto mutuo y la conexión emocional. Quiero que mis artículos sean un recurso útil para quienes buscan entender mejor la crianza consciente y la importancia de criar a los niños en un entorno amoroso y seguro.

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